Dice Aznar que es una huelga política y responde Llamazares que sobra el apellido "una huelga es una huelga y punto". Izquierda Unida, como continuadora del PCE sabe que este partido intentó cuantas huelgas pudo en los años 70, en que se planteaba el pulso entre la ruptura que quería la izquierda y la reforma que logró la UCD. Se trataba entonces de poner en un brete al Gobierno y para ello se aprovechaban todas las situaciones que permitieran reivindicar algo, desde la negociación de un Convenio colectivo, la puesta en marcha de una regulación de plantilla, la sanción a un trabajador. Todo valía para llamar a la huelga. Al contarse la historia de esos años, nadie negó nunca que fueron huelgas políticas, pero cuando se hacían todos los convocantes lo negaban. Vino la serenidad que impuso Carrillo desde los pactos de la Moncloa, puesto que PSOE y UGT no eran capaces de sacar una huelga sin el concurso de CCOO. Y fue mucho después, cuando ambos sindicatos, ninguneados por Felipe González buscaron motivos para convocarla. En aquella ocasión el hartazgo era tan general que la derecha se unió con entusiasmo y todos recordamos que desde las o horas de aquel día D, apareció la carta de ajuste en la TVE y durante 24 horas nadie se movió. Hubo familias en las que jamás el padre había jugado al parchis con los hijos hasta esa ocasión. En casa y sin televisión. Pero también fue una huelga política. Y a Nicolás Redondo le costo la cabeza. La huelga convocada para el día 20 de junio es -digámoslo coloquialmente- una merluzada. La reforma no negociada por los Sindicatos en un gesto poco comprensible, sale por Decreto que debe convalidarse en el Parlamento y muestra que trata de combatir unas situaciones en el desempleo que todos hemos criticado alguna vez sin grandes aspavientos, por cuanto se trata de manifestaciones de la picaresca nacional toleradas socialmente: un trabajador en paro, cobrando el subsidio y haciendo un trabajo que cobra "en negro" y sin IVA. Alguien no conoce algún caso?. Una reforma como esa no justifica una huelga general cuyo coste (VEASE NUESTRO EDITORIAL DEL NUMERO ANTERIOR) es desproporcionado y lo pagan los trabajadores para satisfacer el ego de Méndez y Fidalgo. Acabamos de leer que Alemania ha cambiado por fin su tendencia saliendo de la recesión. Pero en el último trimestre su índice de crecimiento solo ha mejorado una décima; los estadísticos han aclarado que fue porque en dicho trimestre ha habido dos días laborables menos. He aquí un dato chocante para la mentalidad española: dos días laborables menos y la estadística alemana se resiente. Aquí se plantea una huelga de 24 horas y, salvo madridemprendedores.com que lo cuantificó, nadie habla del coste para la economía nacional y para los propios trabajadores a los que se les descuenta ese jornal. ¿O no? Difícil lo tienen Méndez y Fidalgo. Esta vez no existe clamor para hacerla. A González le quería echar la derecha. Aznar se va por sí mismo. Y hacen falta mucho piquetes para paralizar a un país que no esta convencido de hacerlo por el motivo que se invoca. Artículo de Opinión: Victoriano Reinoso, un emprendedor Ejemplar Volver a portada principal |