Esta historia no es la única en nuestro país, otra también muy sonada fue la de Ecuality, ejemplo de despilfarro y fracaso que por las mismas fechas era vista como la apuesta más prometedora de la Nueva Economía en España, el "Amazon" español se decía. Ecuality contaba con el respaldo y la capacidad financiera casi ilimitada de empresas como el BBVA, Acciona o Picking Pack. Modelos de negocio absurdos, campañas comerciales millonarias con el objeto de "construir" una marca, salarios desorbitados. Estas eran las características comunes a muchos negocios fracasados a uno y otro lado del Atlántico. A día de hoy Ecuality está muerto aunque la página de su buque insignia, la tienda on line "alcoste" afirme que están "temporalmente fuera de servicio". El Santander, por su parte, decidió hacerse con las riendas de Patagon y revender a Casares el ruinoso negocio suramericano a un precio irrisorio. Ángel Corcóstegui, el hombre que en teatral gesto se quitó la corbata ante el Consejo de dirección para demostrar que las cosas iban a cambiar acertó en algo, ya no continúa en el banco. Todas estas iniciativas corresponden a la fiebre por ser el primero que asoló el mundo empresarial con la llegada de internet a nuestras vidas. Muchas empresas y analistas nos vendieron aquello del "tiempo internet", una nueva era en la que sólo los primeros en acaparar el mayor número de visitantes y fama lograrían el éxito en el futuro. Hoy las empresas que nacieron para ser las primeras han muerto en primer lugar. Quedan en el museo para que los verdaderos emprendedores, aquellos comprometidos con la creación de valor a través de las nuevas tecnologías, internet entre ellas por supuesto, recuerden que corran los tiempos que corran sólo los proyectos sólidos, la excelencia y el trabajo conducen al éxito en los negocios. Volver a portada principal |